¿Por qué practicar yoga puede mejorar tu vida?

Los seres humanos tenemos 4 esferas o cuerpos que se inter-relacionan entre ellos y la unión de todos son los que conforman nuestro Ser. El equilibrio entre las cuatro esferas es lo que nos hace estar saludables en todos los niveles.

El YOGA nos ayuda en todos estos ámbitos para poder mantener el equilibrio físico, mental y emocional . Empezando desde la consciencia corporal, la consciencia respiratoria a nivel físico vamos ampliando esa consciencia a nivel emocional y mental.

Estos son algunos beneficios que podemos percibir a través de la práctica continuada de yoga. Si bien al hacer alguna sesión suelta de vez en cuando ya podemos notar algún cambio , el verdadero beneficio y cambio es a nivel interno,practicando de manera constante y al desarrollar un conocimiento más allá de lo físico.

PAZ INTERIOR

Los resultados más inmediatos de la práctica de Yoga y de la meditación tienen que ver con el cultivo de la paz interior y de la quietud. Son la base para que los otros beneficios del Yoga surtan un efecto real y auténtico. Debemos saber que la práctica de Yoga nos brinda esta vivencia y desarrolla en nosotros una verdadera actitud de ecuanimidad. Es fundamental para vivir una vida digna y feliz.

DESARROLLO DE LA CONCIENCIA

Este es el gran regalo que el Yoga nos ofrece: la conexión con el momento presente. Cuanto más practicamos, más conscientes nos hacemos de nuestro entorno y del mundo que nos rodea y sin duda, más conciencia generamos sobre nosotros mismos. Se abre el camino a una mejor concentración, coordinación, tiempo de reacción y memoria.

ACONDICIONAMIENTO CARDIOVASCULAR

La práctica de Yoga contribuye a mejorar la cardíaca y pulmonar. Gracias a los vinyasa que presentan posturas enlazadas al ritmo de la respiración, se genera también la actividad aeróbica que el cuerpo necesita para el funcionamiento óptimo de un corazón sano.

MEJORA DE LA CIRCULACIÓN

El Yoga a través de las posturas y el movimiento, ayuda a mejorar la circulación de manera eficiente y ayuda a la oxigenación de las células del cuerpo.

CONTROL DEL PESO

Si bien la mayoría de los efectos del Yoga en la pérdida de peso es anecdótico o experimental, tanto los profesores de Yoga como los estudiantes encontramos que el Yoga ayuda a mantener el peso. Muchos profesores se especializan en programas de Yoga que ayudan a perder peso pero sería muy superfluo practicar Yoga por ese motivo. Nunca hay que olvidar que este beneficio es un regalo que la práctica de Yoga nos brinda mientras caminamos hacia el objetivo principal de conocernos a nosotros mismos.

INCREMENTO DE LA FORTALEZA Y LA RESISTENCIA

En las posturas de Yoga participan todos los músculos del cuerpo como si se tratara de una orquesta que toca una melodía armoniosa. Por tanto, una práctica asidua de Yoga puede aumentar nuestra fuerza, literalmente, de pies a cabeza. Al mismo tiempo, la coordinación de la acción con la relajación, alivia la tensión muscular en todo el cuerpo al tiempo que incrementa la fortaleza.

AUMENTO DE LA FLEXIBILIDAD

El Yoga mejora la flexibilidad y la movilidad e incrementa el rango de movimiento. Con una práctica asidua, los músculos se van estirando con mayor facilidad y las articulaciones aumentan su elasticidad. Todo ello puede ofrecernos una mayor agilidad en la vida diaria y puede prevenir las dolencias que aparecen con la edad además de eliminar los efectos que producen en el cuerpo algunos de los oficios más comunes en nuestro días: permanecer sentados muchas horas delante del ordenador, conducir cada día y pasar sentados ante el volante mucho tiempo, trabajar de pié…

REGULACIÓN DEL SISTEMA NERVIOSO-ENDOCRINO

Es el fundamento de la salud y el bienestar. El Yoga ayuda a regular y a restablecer el equilibrio de nuestros sistemas nervioso y endocrino que son responsables del proceso de recepción, integración y respuesta de todo tipo de información que reciben el cuerpo y la mente.

MEJOR RESPIRACIÓN

Una de las propuestas que incluye la práctica de Yoga es el contacto consciente con la propia respiración. Esto facilita la recuperación de la función vital más importante para el ser humano: la respiración natural completa.

Lo primero que hace el estrés cuando se incorpora a nuestras vidas es precisamente alterar y limitar la respiración. Cambiar esos patrones de respiración es fundamental para comenzar a obtener salud y experimentar cambios importantes en nuestro cuerpo. Es una de las lecciones más profundas que podemos aprender de la práctica de Yoga. Muchas posturas y movimientos de Yoga hacen hincapié en reducir la velocidad y profundizar en la respiración; esta práctica, activa el sistema nervioso parasimpático y aumenta la respuesta de relajación.

ALIVIO DEL DOLOR

La práctica de Yoga alivia el dolor. Los estudios han demostrado que la práctica de asana (posturas), relajación, meditación y su combinación, proporcionan un alivio considerable del dolor en las personas con enfermedades o dolencias de cualquier tipo. ¿Por qué? Porque en una clase de Yoga se aprende a escuchar, a relajar, a llevar intención y energía hacia las partes del cuerpo afectadas, a conocer las sensaciones y gestionarlas, a controlar y disolver los efectos del dolor y, en definitiva, a estar presentes con confianza y con una actitud de sana y positiva aceptación.

REDUCCIÓN DEL ESTRÉS

Está bien demostrado que con la práctica de Yoga se pueden reducir los efectos físicos y mentales del estrés. El organismo contesta al estrés a través de una respuesta de lucha o huida que supone una combinación entre el sistema nervioso simpático y las vías de activación hormonal; se libera cortisol –la llamada hormona del estrés– a partir de las glándulas suprarrenales.

La práctica de Yoga que propone un proceso de escucha y que en sus planteamientos mira a desarrollar el respeto y la sensibilidad hacia el cuerpo y la mente, reduce los niveles de cortisol de manera casi inmediata. La mayoría de las clases de Yoga proponen este proceso.

La combinación de la acción y la relajación en la práctica de Yoga es primordial para vivir la experiencia de la eliminación del estrés; aprender a relajarse en la acción, incluso en la acción intensa, es la semilla que crea los recursos personales para responder al ritmo frenético de la vida con ecuanimidad y centramiento: sin estrés.

NAMASTE

Paloma Casado Encinas